"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

14 de octubre de 2015

Fargons & Gorgons: Yo te conozco

No creo que jamás llegue el momento en que deje de sentir añoranza por los juegos de rol en su variedad más social. Son varios los remedios que empleo para sentir su ausencia de manera menos evidente: desde cuestionables lecturas de cariz fantástico hasta videojuegos de mecánica cada vez más anticuada. Así es como el cómic Fargons & Gorgons llegó a convertirse en una adquisición prácticamente obligatoria, si bien llevada a cabo con cierto recelo. No en vano Josep Busquet y Pere Mejan también cuentan en su haber con Puntos de experiencia, otro tebeo de temática rolera que encontré terriblemente insípido a pesar de haber acometido su lectura con la mejor de las voluntades.

Fargons & Gorgons, por Josep Busquet y Pere Mejan
A diferencia de Puntos de experiencia, que en su escaso centenar de páginas narraba una única historia con cierta ambición y algún amago de profundidad, Fargons & Gorgons recopila breves historietas de lectura independiente, publicadas originalmente en la revista Amaníaco. Por desgracia, el humor de Fargons & Gorgons está tan huérfano de inspiración que llega a descender al rancio abismo de lo anacrónico para reciclar chistes de suegras y jubilados. Más que ligera, la lectura de este delgado volumen ha sido intrascendente pero me consuela no haber contado en esta ocasión con expectativas que hubieran podido verse defraudadas. A pesar de ello, este librito me ha hecho rememorar Los cuentos del Tío Trasgo, un cómic de similar carácter publicado en la revista Líder hace ya dos décadas. Todavía conservo algunos números de aquella publicación y, en uno de esos arrebatos nostálgicos que suelo esforzarme por contener, he terminado por hojearlos. Ingenuidad y frikismo son los elementos más característicos de sus páginas aunque he encontrado mucho más llamativo que Los cuentos del Tío Trasgo lleven la firma de un joven Albert Monteys, a quien todavía le faltaban unos cuantos años para convertirse en director de El Jueves o fundador de Orgullo y Satisfacción.

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