"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

17 de octubre de 2014

The Burrowers: Con pico y barrena

En alguna ocasión he mencionado cómo mi aprecio por el terror hace que me resulte fácil rebajar mis expectativas y disfrutar de casi cualquier película del género, por infumable que sea el guión y evidentes sus monstruos de goma o píxel. Tanto es así que a veces llega a bastar con que un filme incluya un guiño o referencia a algo que cautive mi interés para que le otorgue mi sello de aprobación casi sin reservas, aunque se trate de un tostón casi irredimible.

De estas mencionadas referencias las lovecraftianas son sin duda las que encuentro más encantadoras y por eso no he tenido problemas en encontrar atractivo en una película como The Burrowers, modesta hasta el punto de no haber sido estrenada en salas a pesar de su decente factura. Pero antes que a la obra del caballero de Providence, The Burrowers me ha recordado al ambiente generado durante una buena partida de La llamada de Cthulhu, con muchos de sus tics y convenciones. Y es que The Burrowers remite inevitablemente a la mitología cthulhoidea ya desde un título que recuerda a la novela The Burrowers Beneath de Brian Lumley.

The Burrowers
The Burrowers aúna terror y western para crear un interesante mejunje que se podría clasificar bajo la innecesaria etiqueta weird West, aunque su argumento también adquiere una mínima dimensión social a través de los paralelismos trazados entre los personajes del inmigrante irlandés y el liberto negro. La acción transcurre a finales del siglo XIX y narra el intento de rescate de una familia de colonos que en apariencia ha sido raptada por una partida de guerra india. La realidad resultará ser mucho más siniestra y poco a poco se introducirá un componente sobrenatural que finalmente dará paso a una revelación climática que sin embargo no encontré del todo satisfactoria, enturbiada por alusiones vampíricas que me parecían fuera de lugar en una película de inspiración si no plenamente lovecraftiana, sí muy cthulhoidea. Así mismo es posible que unos minutos de más le fueran extirpados a The Burrowers en la sala de montaje, evidenciándose este punto en lo apresurado de una resolución que sin embargo no le resta demasiado brillo a un descorazonador final, sorprendente pero no del todo imprevisible.

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