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Mostrando entradas de abril, 2013

Ready Player One: la vieja nueva ola

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Al evaluar cualquier tipo de obra de ficción es inevitable tener en cuenta elementos externos y ajenos a sus cualidades. Casi de manera inconsciente no sólo juzgamos una obra por si misma sino ayudándonos de una extensa panoplia de herramientas exógenas: nuestro bagaje cultural, nuestros prejuicios y las expectativas que nos hayamos generado anticipadamente. Y hay pocas críticas más crueles que las efectuadas por alguien que ha visto dichas expectativas defraudadas por cualquier motivo: la publicidad prometía una película de ciencia ficción que en pantalla resultó ser más bien de acción, nos creímos lo expuesto en la contraportada de un libro o, simplemente, un amigo nos recomendó un videojuego que resultó ser de una temática que no contamos entre nuestras favoritas.

Un encuentro con algo muy diferente de lo que esperaba es lo que ha causado que mi opinión final sobre Ready Player One no haya sido tan positiva como preveía. Esta novela se anunciaba como algo escrito con geeks y nerds

¿Reyes desnudos?

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Con el paso del tiempo las señales que revelan lo avanzado de nuestra edad se van haciendo cada vez más perceptibles y numerosas. Sin embargo, antes que los indicadores externos de declive físico encuentro más desolador todo aquello que evidencia el avance de la esclerosis intelectual, aún más difícil de combatir. Nos volvemos más "nuestros", tenemos más manías y la cerrazón a salirnos de los senderos ya transitados se convierte casi en absoluta. En lo que a mí respecta, una de las señales que mejor anticipa mi decadencia es la incomprensión de determinadas ideas musicales a pesar de mis esfuerzos.

Nunca he llegado a entender por completo a The xx, una banda cuyo nombre sólo me remitía a la enseña de El gran dictador aunque a la postre haya terminado por ser uno de los grupos más exitosos nacidos de la penúltima iteración del post-punk. Pero su preciosismo, sutileza y reverberaciones infinitas sólo me producen perplejidad cuando intento considerar The xx como una banda deud…

Iain Banks: Problema fuera de contexto

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Encuentro irónico ese afán que a veces mostramos por interpretar una recomendación desinteresada en sentido opuesto al original, en función de los gustos o intereses de la persona de la que proceda. Así podemos considerar el panegírico de una película como una advertencia para no verla jamás, o a la inversa, concluyendo que si a alguien no le ha gustado cierta novela es posible que nosotros sí la encontremos interesante. En todo caso se trata de un juego arriesgado, en el que hay que ser buen conocedor tanto de los gustos ajenos como de los propios y en el que nada nos garantiza el hallazgo del proverbial diamante en el fango.

Pero en algunas ocasiones sí es posible alcanzar el éxito a través de esta psicología de andar por casa y me gusta poner como ejemplo de ello la forma en que finalmente descubrí a Iain Banks. Todo comenzó con Nick Hornby, un tipo que suele caerme bien y cuya obra rara vez me ha defraudado. Sin embargo, en un artículo escrito hace unos años reveló unas ínfulas i…