"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

17 de diciembre de 2012

M.A.D.

Los años cincuenta y sesenta del siglo pasado fueron una época especialmente prolífica para la ciencia ficción de corte postapocalíptico. Con las primeras pruebas nucleares realizadas por la Unión Soviética la destrucción del mundo "tal y como lo conocemos" dejaba de ser un escenario hipotético para convertirse en una amenaza real y es en estas condiciones de recrudecimiento de la Guerra Fría cuando comienza a publicarse este tipo de ficción. Sin embargo las causas de los apocalipsis literarios son variadas y no se limitan a la guerra atómica, con el fin del mundo llegando en ocasiones de la mano de virus asesinos (sin muertos vivientes) u otras causas más o menos naturales.

Pero es la amenaza nuclear la que captura más poderosamente la imaginación del lector de la época, con otros escenarios más especulativos quedando relegados a un segundo plano. Los grandes bestsellers de finales de los años cincuenta fueron On the Beach de Nevil Shute y Alas, Babylon de Pat Frank, ambos centrados en plantear visiones verosímiles de un posible conflicto nuclear aunque con profundas diferencias en su premisa inicial y su tono. La notablemente apocalíptica - sin "post" - On the Beach nos muestra una Tierra tras la III Guerra Mundial, condenada a muerte a consecuencia de la radiación producida durante la misma. La humanidad aparece resignada a su extinción y dispuesta a aceptar el final con tal estoicismo que durante la lectura de On the Beach a menudo me preguntaba cómo unos seres humanos con tanta gravitas habían sido capaces de imposibilitar la vida en el planeta.

Por su parte Alas, Babylon retrata un escenario mucho más optimista, en el que incluso se juzga posible ganar una guerra nuclear a despecho de la inevitable destrucción que ocasionaría. Pat Frank había trabajado para el gobierno de los EE.UU. y como experto en la materia no podía dejar de explorar tímidamente la doctrina militar dominante en aquel entonces (mutual assured destruction) complementada con la posibilidad de alcanzar la victoria a través de la capacidad de segunda respuesta. Pero más allá de las cuestiones bélicas Alas, Babylon se mueve en terrenos más familiares para el lector moderno y retrata a una humanidad impregnada del espíritu de la frontera con toques supervivencialistas, capaz de abrirse camino y superar cualquier obstáculo. Incluso el Armagedón.

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