"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

30 de noviembre de 2012

¡A-mi-go!

Los procesos que hacen que algunos de los objetos de nuestro deseo lleguen a serlo son a veces más que misteriosos. A modo de ejemplo, y a pesar de no haber usado jamás prenda alguna que me identificara como estudiante de una institución concreta (tuve suficiente con el uniforme del colegio, gracias) siempre quise tener una camiseta de la ficticia Universidad Miskatonic y eso fue lo que me llevó a descubrir la H.P. Lovecraft Historical Society y su adaptación cinematográfica de La llamada de Cthulhu, una de las obras más conocidas de Lovecraft y pieza clave de los llamados Mitos de Cthulhu.

Temiendo hallar un producto autocomplaciente mi aproximación inicial a The Call of Cthulhu fue cautelosa: sin embargo me encontré inesperadamente con el que probablemente es el mejor de los intentos de llevar a Lovecraft al cine y pude disfrutar de una película "de verdad", realizada con cierto oficio y actores decentes además del amor de fan y los escasos medios que son de rigor en estos casos. Al tratarse de una cinta no sólo filmada en blanco y negro sino también muda (adelantándose en varios años a The Artist) consigue solventar de un plumazo un sinfín de complicaciones técnicas al tiempo que permite a sus creadores emular el cine que se hacía en los años 20 del pasado siglo, cuando se escribió la narración original. El resultado supo hacer de la necesidad virtud con tanta gracia que al descubrir que el mismo equipo preparaba una adaptación de El susurrador en la oscuridad - también en blanco y negro pero sonora en esta ocasión - no tuve ninguna duda: había que verla.

Sin embargo, donde The Call of Cthulhu había sido una adaptación fiel tanto a la letra como al espíritu del relato original The Whisperer in Darkness se limita a basarse en el material fuente para contar una historia distinta. Cabe decir que El susurrador en la oscuridad es tan difícil de llevar a la pantalla como La llamada de Cthulhu, dada su estructura semiepistolar y su falta de un final verdaderamente resolutivo (algo muy lovecraftiano, por otra parte). Pero a pesar de un excelente planteamiento The Whisperer in Darkness trata de salvar estos obstáculos sin demasiado acierto, a base de inflar la trama y transformar la segunda mitad de la cinta en una película de aventuras que muestra mucho más de lo que sugiere. En conjunto The Whisperer in Darkness es bastante más afín a la obra de August Derleth que a la del propio Lovecraft y es posible que el trasfondo rolero de la HPLHS o la presencia de Sandy Petersen en la producción del filme hayan tenido algo que ver con este cambio de paradigma.

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