"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

12 de agosto de 2012

El mundo del mañana

Buena parte de mi infancia musical está marcada por la huella de Depeche Mode, Soft Cell y Ultravox pero en algún momento me alejé de la música electrónica para no volver a acercarme a ella hasta fecha reciente. Probablemente el motivo de este desencuentro haya sido que en los noventa todo lo que oliera a technopop o electropop era tachado de rancio y demodé, al tiempo que la mayoría de las bandas electrónicas importantes que esa década nos ha legado ponía el acento en el ritmo por delante de la melodía, orientándose más al baile que a la simple escucha. No será hasta este siglo cuando se abra un nuevo capítulo en la vertiente más pop de la música electrónica y comiencen a aparecer bandas como Ladytron.

Con estética y sonido inspirados en los Kraftwerk del Die Mensch-Maschine, voces encantadoramente monocordes, un puñado de singles demoledores y gélida elegancia de formas e intención, su álbum de debut 604 pasó prácticamente desapercibido. El perfil de Ladytron se consolidó al instante como "de culto", pasando a ser uno de esos grupos adorados por sabios, modernos y enterados pero, ay, reñidos con el éxito de público. Sus siguientes trabajos no han corrido mucha mejor suerte en el apartado comercial aunque Witching Hour llegara a colarse en el top 100 británico, catapultado por la potencia de Destroy Eeverything You Touch. Pero cualquiera de los álbumes de Ladytron contiene singles excelentes y sorprende no encontrar la proverbial oveja negra en una discografía que ya consta de cinco títulos, a cual más sólido. Así mismo, el sonido de Ladytron refleja un amor por la electrónica vintage, visible en su uso constante de esos sintetizadores añejos llenos de conmutadores, potenciómetros y hasta cables que conectar y desconectar a modo de telefonista en tiempos pasados.

Ladytron es uno de esos grupos cuya repercusión ha sido tan mínima que, en un alarde de solipsismo, en ocasiones llego a pensar que sólo me gustan a mí. A excepción del éxito relativo mencionado más arriba y anécdotas como la inclusión de Ace of Hz en la banda sonora de Fifa 11 la banda nunca ha estado realmente cerca de hacerse un hueco en el mainstream: quizá le sobraban matices oscuros a un sonido falto de edulcorante aunque en absoluto inaccesible. Y sin embargo, a pesar de una cierta evolución que ha resultado en la inclusión de elementos como guitarras eléctricas o percusiones acústicas, la banda ha permanecido fiel a su estilo a lo largo de los años. Ya sea por integridad artística o pura cabezonería.

2 comentarios:

  1. Le estás cogiendo demasiado gusto a la palabra "solipsismo". No sé qué diría de ti Derren Brown...-D

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  2. Tú escúchalos, tienen algo de chunda-chunda así que puede que te gusten. :-P

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