"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

15 de julio de 2012

¡Cuentista!

No recuerdo cuándo descubrí mi afición por la narrativa breve pero probablemente naciera de forma paralela a mi interés por la lectura en general. Muchos de mis autores preferidos han cultivado esta particular forma literaria - algunos de ellos casi exclusivamente - y suele tratarse de lecturas agradecidas, muy indicadas cuando no creemos disponer de tiempo para dedicar a las letras. En especial cuando además se pretende respetar aquella máxima de Poe, que afirmaba que las piezas literarias deberían ser disfrutadas de una sola sentada.

Hay quien se refiere a estas pequeñas obras como relatos; por mi parte suelo preferir el mucho más encantador término cuentos y éste es el contenido de Delitos para llevar, una colección de cuentos que constituye el primer esfuerzo publicado del periodista Saúl Cepeda, reconvertido para la ocasión en Saúl a secas. Se trata de dieciocho relatos mínimos – incidencias, al decir del autor – unidos por una temática centrada en el crimen y abordada desde diversas perspectivas. Aún así no estamos ante una obra que se pueda inscribir en el género negro a pesar de que su influencia sea incuestionable en más de un pasaje. Otras filiaciones y parentescos, más o menos razonables, le han sido adjudicados a Saúl en la contraportada del libro pero me sorprende que un gran cuentista como Roald Dahl no haya sido mencionado en parte alguna. Las semejanzas estilisticas entre ambos autores distan de ser evidentes (si es que existen) pero el tono y la intención de buena parte de Delitos para llevar me recuerdan en cierta medida a Tales of the Unexpected y no creo que un cuento como Hielo palideciera demasiado en la ilustre compañía de Man from the South o Lamb to the Slaughter.

Y es que, al igual que ocurre con muchos de los cuentos de Dahl, la principal virtud de Delitos para llevar está en la imaginación empleada en las premisas de sus cuentos. Es cierto que no todos se resuelven con idéntica brillantez pero el conjunto está lejos de ser irregular y se trata de un buen puñado de historias, pensadas para sorprender y capaces de hacerlo sin trampear pese a estar casi desprovistas de artificio: una lectura idónea para este periodo estival pero sin fecha de caducidad alguna y disponible a un precio amable.

P.S. Más información en la página personal de Saúl.

2 comentarios:

  1. La principal cualidad que le veo a estos relatos es su capacidad para generar, sin que nada especifico u obvio me lleve a ello, una atmósfera intensa, algo que hace que en cada historia se pueda palpar el ambiente.

    Luego está hielo, que es simplemente... magnífico

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  2. De acuerdo con lo de la atmósfera, especialmente notable teniendo en cuanta la pequeña extensión de los cuentos.

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