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Mostrando entradas de julio, 2012

Viva el mal

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Hay quien atribuye la actual saturación de zombis y el renovado interés por el postapocalipsis en general a la incertidumbre presente en nuestros días, a la necesidad de encontrar consuelo en mundos imaginarios aún peores que en el que nos ha tocado vivir. El periodo de mayor esplendor de estas truculentas historias llegó hacia los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, cuando la Guerra Fría comenzaba a instalarse plenamente en el imaginario colectivo. Pero previamente, ya desde el periodo de entreguerras y los años inmediatamente posteriores a la II Guerra Mundial, había florecido una narrativa de corte antiutópico que nos contaba historias de una humanidad esclavizada y derrotada por ella misma, sometida a alguna forma de totalitarismo sin necesidad de haber padecido un colapso del sistema causado por virus mutantes o guerras atómicas.

Al hablar de estas distopías o antiutopías los primeros títulos que suelen citarse son 1984 de George Orwell y Un mundo feliz de Aldous Huxley, no…

Estos no son los androides que buscáis

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Del mismo modo en que antaño se solia ser socialista "de toda la vida" o en fechas más recientes resulta difícil encontrar votantes confesos del PP, el ámbito de la música pop también se presta a cambios de opinión vertiginosos y giros de ciento ochenta grados. A todos nos gusta subirnos al carro del triunfo y estilos que hoy son denostados mañana podrían llegar a ser reivindicados por sorpresa: tan sólo es necesario que alguien consiga prender una chispa de nostalgia al enarbolar el estandarte harapiento de turno. El actual fervor shoegazer es tan sólo el ejemplo más reciente de los revisionismos de este tipo; aunque tampoco podemos olvidar aquella pasión por lo post-punk que a la postre no fue tan pasajera y, como no, la perenne nostalgia por los años noventa del pasado siglo.

La aparición del fenómeno grunge a comienzos de los noventa ha sido interpretada en ocasiones como una reacción a los aspectos más afectados de la década anterior, sustituyendo emperifollamiento por d…

¡Cuentista!

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No recuerdo cuándo descubrí mi afición por la narrativa breve pero probablemente naciera de forma paralela a mi interés por la lectura en general. Muchos de mis autores preferidos han cultivado esta particular forma literaria - algunos de ellos casi exclusivamente - y suele tratarse de lecturas agradecidas, muy indicadas cuando no creemos disponer de tiempo para dedicar a las letras. En especial cuando además se pretende respetar aquella máxima de Poe, que afirmaba que las piezas literarias deberían ser disfrutadas de una sola sentada.

Hay quien se refiere a estas pequeñas obras como relatos; por mi parte suelo preferir el mucho más encantador término cuentos y éste es el contenido de Delitos para llevar, una colección de cuentos que constituye el primer esfuerzo publicado del periodista Saúl Cepeda, reconvertido para la ocasión en Saúl a secas. Se trata de dieciocho relatos mínimos – incidencias, al decir del autor – unidos por una temática centrada en el crimen y abordada desde diver…