"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

31 de mayo de 2012

No tan triviales

Aunque The Smiths adquirieron un estatus casi divino al poco de su disolución y la opinión dominante sobre la banda hoy roza lo hagiográfico, muchos de sus seguidores no están interesados en los diversos proyectos por los que ha ido pasando Johnny Marr e incluso llega a haber quienes abominan de la carrera en solitario de Morrissey. Y sin embargo es incuestionable que la música de este grupo ha pasado a dominar toda una época - al menos a posteriori - y hoy son muy escasas las voces que se alzan para decir algo negativo sobre la banda de Manchester.

Noquisiera cuestionar que el legado de The Smiths merezca la mayoría de elogios que se le dedican pero la consecuencia inevitable de tanto panegírico es que la memoria de muchos de sus coetáneos ha tenido que sobrevivir bajo su sombra. Éste es el caso de The Housemartins, un grupo que, aunque en ocasiones fue acusado de ir a rebufo de The Smiths, consiguió forjar una personalidad propia durante el breve tiempo que estuvo en activo. Ambas bandas se movieron en un mismo espacio sonoro y los paralelismos entre los de Manchester y los de Hull son notables pero con un puñado de divergencias igual de evidentes. A una idiosincrasia en principio no muy distante de la de Morrissey y Marr, The Housemartins añadieron múltiples elementos diferenciadores: mayor riqueza en la instrumentación, cierto gusto por el soul y el gospel y hasta un buen puñado de canciones a capella, como su versión de Caravan of Love (que a la postre terminaría por ser su mayor éxito). Por otra parte, la voz de Paul Heaton es al menos tan elegante como la de Morrissey, por no mencionar que ambos cantantes eran igual de lenguaraces a la hora de hablar de su ideario, con una similar pasión por Inglaterra que contraponían a un desprecio total por la familia real británica y el gobierno de Margaret Thatcher.

Pero dejando la mitomanía a un lado, aproximarse a la obra de The Housemartins resulta sencillo en exceso ya que, además del imprescindible recopilatorio Now That's What I Call Quite Good, sólo publicaron dos álbumes. The People Who Grinned Themselves to Death fue un correcto segundo disco pero es en su primer trabajo donde nos encontramos con una banda en plenitud. London 0 Hull 4 es una de las más raras gemas que he encontrado, un disco que puedo disfrutar de principio a fin sin encontrar momentos aburridos y eso es más de lo que puedo afirmar de la obra de casi cualquier otro grupo.

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