"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

2 de mayo de 2012

Bandas sonoras

Es incuestionable que los discos en tanto objetos físicos han quedado relegados en buena medida a la condición de artículos de colección o de regalo. No es ése el caso de la música en sí misma, tan presente en nuestras vidas como siempre y hasta de una manera más democrática que en el pasado: por ejemplo, incluso el concepto de "rareza" ha terminado por perder cualquier resto de vigencia y prácticamente toda canción jamás grabada se encuentra al alcance de cualquiera... que sepa de su existencia, claro.

Uno de los usos principales que le asignamos a la actual hiperabundancia musical es el de servir de ruido de fondo en nuestras vidas, a modo de banda sonora que nos acompaña mientras desempeñamos cualquier tarea. En este sentido la música es virtualmente omnipresente y, precisamente por ello, es despojada de su carácter especial y se vuelve algo susceptible de ser ignorado, algo que meramente está ahí mientras nos dedicamos a cosas más importantes. Y es que se hace difícil hallar momentos que dedicar únicamente a la música y uno llega a recordar con nostalgia aquellas tardes de quinceañero, pasadas escuchando una última adquisición libreto en mano. Esta escucha en exclusiva es una actividad en franco retroceso, aunque la música sea una experiencia sensorial perfectamente capaz de ser disfrutada por sí misma y no un simple aditivo para otras actividades.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo. A veces me da rabia el convertirme en una bulímica musical, puesto que consumimos muchas veces sin ton ni son, mientras que antes era más selectivo y suponia un esfuerzo. Lo bueno de ahora es que si eres un ignorante musical es por que realmente quieres, no por que no puedes permitirte el escuchar musica.

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