"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

31 de enero de 2012

Pequeñas heroínas

Hace ya bastante tiempo que asisto con cierta frecuencia a conciertos de artistas que conozco muy someramente. Hay pocas cosas que encuentre tan apasionantes como la música en directo y ya queda lejos aquella época de mi vida en la que, acuciado por las limitaciones presupuestarias de la adolescencia, debía conformarme con presenciar alguna que otra actuación de manera muy ocasional. Y por supuesto, únicamente de grupos de los que ya fuera fan porque estas ansias de aventura podían terminar en un caro desengaño: era mejor comprar el disco y aún mejor pedirlo prestado.

No sé muy bien cuándo cambió la situación pero actualmente intento asistir a todos los conciertos que mi tiempo me permite, siempre huyendo de las salas de aforo tirando a grande por lo elevado de su coste y lo insatisfactorio de la experiencia que ofrecen. ¿Ir a ver un grupo "grande" en un estadio o similar? Por el mismo dinero prefiero acudir a dos o tres citas con bandas más "pequeñas" en salas de concierto, aunque apenas conozca su música y no pueda  corear los estribillos. Al menos veré a sus componentes de cerca y con la dosis justa de artificio, en lugar de contemplar unas figuras diminutas sobre un alejado escenario o una pantalla gigante enmarcada por publicidad de cerveza.

Es por todo esto por lo que encuentro muchos alicientes en conciertos como el que Emmy the Great ofreció la semana pasada en el Teatro Lara. Habiendo escuchado por encima su segundo trabajo me preguntaba si su banda de acompañamiento sería capaz de hacerle justicia a unas canciones tan repletas de arreglos que algunos han llegado a tildar de sobreproducidas. Pero pronto se desvaneció esta incertidumbre: el guitarrista y la bajista/teclista/percusionista demostraron ser una eficaz escolta para Emma-Lee Moss, consiguiendo una atmósfera sonora que remitía al sonido de Virtue sin necesidad de calcar cada una de sus capas. La formula de cuasi-cantautora funcionó con notable elegancia en directo, alcanzando sus mejores momentos en First Love y Paper Forest (In the Afterglow of Rapture). Hubo un claro y lógico predominio de los temas de su segundo álbum y un gran hit de su debut como We Almost Had a Baby no llegaría hasta cerca del final de la actuación. Tampoco escuchamos ninguno de los temas del disco navideño que la cantante ha grabado recientemente con su novio - nada menos que Tim Wheeler, cantante y guitarrista de Ash - pero probablemente fue para bien. Además, enero ya se acercaba a su final y no era momento para villancicos.

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