"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

31 de diciembre de 2011

Las buenas intenciones

No han sido pocas las ocasiones en las que, al enfrentarme por primera vez a una obra narrativa del tipo que fuera, me he sentido obligado a dejarla a un lado para retomarla más adelante, una vez transcurrido un periodo de tiempo enormemente variable. Los motivos son diversos aunque en algún caso he regresado a la primera página de algún libro empujado por un obsesivo afán de perfeccionismo, al pensar que sería posible extraer aún más sustancia de las páginas que tengo entre manos. Esto es algo que me ocurre con frecuencia abrumadora en videojuegos de talante rolero, donde mis comienzos en falso se cuentan por decenas.

Mucho más habitual es que estos retrocesos se deban a alguna variante del consabido "éste no es un buen momento", cuando percibo la presencia de elementos que deberían cautivarme pero no consigo conectar con la obra. Incluso Juego de tronos tuvo que esperar hasta mejor ocasión por culpa de los estragos que su abultado censo de personajes estaba causando en mi memoria. Pero no sentí ningún remordimiento al devolver el libro a la estantería: se trataba de una novela de un autor que entonces no conocía, que había escogido casi al azar y sobre la que no tenía expectativas que pudieran haber sido defraudadas. Meses después volvería a asomarme a sus páginas para descubrir que me hallaba ante una novela de factura más que correcta, aunque eso no venga al caso aquí.

Pero el caso de The Witcher 2: Assassins of Kings ha sido muy diferente y me causa no poca desazón que en este momento se halle en el limbo de su anaquel mientras el tan entretenido como trivial Borderlands demuestra su valía como encargado de llenar mis ratos perdidos. Siendo una especie de fan de Andrzej Sapkowski y habiendo completado un par de veces el primer The Witcher, confiaba en que su segunda parte sería como una visita a un viejo amigo. Y aunque no estoy seguro de lo que ha ocurrido creo que el largo y exasperantemente lineal prólogo no ayudó mucho a mi inmersión, con el hastío apareciendo inmediatamente después de alcanzar el punto en que la trama por fin comenzaba a abrirse. Muchos videojuegos han tenido capítulos iniciales no muy afortunados (Baldur's Gate II, al decir de casi todos) pero, al menos por el momento, el prólogo de este The Witcher 2 ha sido el único que ha conseguido eliminar mi interés en ver el resto, gracias a la excesiva longitud de una historia predeterminada con escasa libertad de acción. Lo intentaré de nuevo cuando llegue ese elusivo "buen momento".

2 comentarios:

  1. Yo me acabo de pillar la Play 3, Diego, y estoy adaptándome al terrible cambio generacional que hay desde la Nintendo 64 que he jugado ocasionalmente en casa de Raúl, a la manejabilidad imposible de los juegos actuales, que se me antojan bastante "Easys" en comparación a los juegos de antaño. Cuando uno es como yo, Paleogamer, solo queda ir a rebufo de la tecnología actual, donde todo es explícito y no hay un atisbo de imaginación, o puede que esté equivocado y todo actual sea lo mejor y me estoy haciendo una paja mental. Ya te diré cuando acumule más puntos de experiencia en la tecnología actual.

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  2. Tenemos que hablar de juegos un día de estos. Por mi parte sigo con el PC (en teoría mucho más hardcore que las consolas) y aún así todo está cada vez más orientado al público generalista, que es casi lo mismo que decir casual.

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