"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

31 de octubre de 2011

La transgresión domesticada

Vivimos en una época en la que demasiado a menudo nuestro discurso tiende a lo anémico, esquivando la reflexión propia para buscar refugio en los lugares comunes del pensamiento ajeno. Casi sin darnos cuenta recogemos opiniones de otros asumiéndolas como propias, en muchos casos para ocultar nuestro desconocimiento sobre un tema determinado, como si la ignorancia fuera un crimen en la era de la Wikipedia. Es así como un buen puñado de opiniones subjetivas (¿y cuál no lo es?) llega a adquirir esa sólida categoría de verdad inapelable.

Una de esas cosas que todo el mundo "sabe" es que la versión de Hurt interpretada por Johnny Cash supera al original de Nine Inch Nails. Entiendo que muchos puedan encontrar más accesible la lectura realizada por Cash, basada en una amable guitarra acústica alejadísima del original de Trent Reznor y sus amenazadores arpegios de guitarra eléctrica tras los cuales se insinúa una cierta disonancia, por no mencionar el ruido blanco o los pasajes poblados por sonidos de corte más industrial. Así mismo, no creo que una primera escucha de Hurt sea una experiencia fácil y llegar hasta su núcleo requiere abrirse paso a través de unas cuantas capas sonoras. Pero afirmar sin más que la domesticada versión de Cash sea mejor canción es poco menos que una blasfemia a mis oídos, curtidos en infinitas escuchas de The Downward Spiral.

The Downward Spiral, por Nine Inch Nails
No me he molestado en ver The Social Network - su temática me invita al hastío - pero no creo que su banda sonora sea capaz de reemplazar a The Downward Spiral como el álbum definitivo de Trent Reznor. Este disco continúa sonando vanguardista a pesar de los cerca de veinte años transcurridos desde su publicación y no hay otro que resuma mejor la obra de Reznor con todas sus contradicciones: violencia y delicadeza pueden ser encontradas aquí, ya sea sabiamente entrelazadas o simplemente yuxtapuestas de la manera más desvergonzada. Pocos discos me han obligado a esforzarme tanto en su escucha para después ofrecerme una recompensa que de verdad estuviera a la altura: por eso la versión minimalista de Hurt a cargo de Johnny Cash es algo parecido a tomar un tramposo atajo que privará al oyente de otro reto más.

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