"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

31 de agosto de 2011

Temamos a los vivos

Hace años solía anotar en una hoja de papel los libros que quería leer y que o bien no me podía permitir o bien no podía encontrar en mi entorno más inmediato. No creo que tal lista llegara a comprender más de diez o quince títulos en su momento de mayor extensión, a pesar de incluir perennemente algún que otro clásico cuya obligada lectura aún sigo eludiendo. Pero dejando a un lado los mencionados clásicos, en ocasiones llegaban a transcurrir meses y hasta años entre la aparición del deseo de leer algo y su satisfacción. En algunos casos esta última nunca llegó a producirse y en su lugar el olvido terminaba por engullir algunos volúmenes que pasaban entonces a engrosar otra lista: la de los libros que jamás leería.

A pesar de lo aparentemente obsesivo de este sistema, la lista de marras distaba mucho de ser eficaz y finalmente fue sustituida por la pura fuerza bruta de la memoria a palo seco. Es en este particular y personal limbo desde donde hacía años languidecía el nombre de Thomas Ligotti, desde que lo descubriera por primera vez en una entrevista a David Tibet en la que el músico inglés se refería a él como una gran fuente de inspiración. La obra de Tibet bajo el nombre de Current 93 es apasionante si bien francamente irregular y ejerzo mesura al escucharla. Pero por algún motivo retuve el nombre de Ligotti, a pesar de sólo saber de él que se movía en el campo del terror y que se le atribuía, como no, algo más que una semejanza pasajera con Lovecraft.

Finalmente My Work Is Not Yet Done ha sido mi punto de encuentro con Ligotti. Este librito contiene tres relatos de factura impecable, especialmente el que le presta su título al volumen. No se trata de horror convencional y aunque hay un elemento sobrenatural presente, la capacidad terrorífica y la maldad del mismo se ven ampliamente superadas por las existentes en el mundo corporativo, insustituible telón de fondo de estos cuentos. De hecho, ésta una de esas raras ocasiones en las que el género de horror, no importa cuán de soslayo, se aproxima a la crítica social. Es posible que que las criaturas demoníacas ávidas de venganza que aquí atisbamos existan sólo sobre el papel, pero los efectos que las grandes empresas producen en las vidas de los personajes de Ligotti son algo aterradoramente real que podemos ver cada día.

1 comentario:

  1. Un tipo interesante Ligotti. Conozco su The Nightmare Factory (tanto el cómic como la recopilación de relatos). No obstante, deberías estar leyendo OTRA cosa ;-J

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