"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

11 de abril de 2011

Canta, oh musa

A pesar de no haber llegado a convertirse en uno de esos grupos que llamo "favoritos", Muse siempre me ha parecido una banda interesante, más allá de toda la pirotecnia sonora desplegada por unos Matt Bellamy y Chris Wolstenholme que parecen querer rivalizar con el propio The Edge en lo que a efectos de sonido se refiere. Aunque considerar a Matt Bellamy como el Jimi Hendrix de su generación pueda parecer excesivo - excepto para algún redactor de Total Guitar - sí pienso que Muse ha sido capaz de llevar el concepto de power trio a un nuevo nivel, dando nueva vida y recontextualizando una fórmula casi tan vieja como el rock mismo.

Sin embargo, todavía me produce algún desconcierto y no poca desconfianza el hecho de que, en un espacio de tiempo que se me antoja brevísimo, Muse pasara de ser un grupo relativamente minoritario a llenar estadios. Así mismo, el que la ínclita Stephenie Meyer se deshaga en elogios hacia la banda no contribuye precisamente a despejar mis dudas y en ocasiones me pregunto si no debería dejarme llevar por un arrebato de superficialidad y degradar a Muse de cara a la galería, tachándolo de mi lista de grupos cool para guardarlo en el cajón de los placeres culpables. Pero por otra parte no puedo dejar de aplaudir la presencia de lo revolucionario en el discurso de Matt Bellamy, una rara flor en estos tiempos reaccionarios en los que nos ha tocado vivir, aunque en ocasiones dicho discurso me parezca afectado, cargante y un tanto obsesionado con diversas teorías de la conspiración.

En cualquier caso Origin of Symmetry y Black Holes and Revelations son álbumes que he escuchado en numerosas ocasiones aunque, por algún motivo, el tiempo dedicado a éste último no bastó para que corriera a hacerme con The Resistance en el momento de su publicación, quizá ahuyentado por lo combativo del título. Cuando finalmente conseguí escucharlo, casi un año después de su aparición, fue sólo para encontrarlo irregular y deslavazado, repleto de alopécicas armonías vocales al estilo Queen y de los habituales e irritantes tics de rock progresivo que constituyen una especie de marca de la casa. Pero lo que de verdad me hizo enarcar las cejas fue el despropósito contenido en los momentos de homenaje/copia/plagio a los mencionados Queen y ABBA en United States of Eurasia y Unnatural Selection, respectivamente. The Resistance no hará que prescinda de escuchar la futura obra de Muse pero sí ha fulminado mis expectativas.

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