"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

1 de julio de 2009

Nuevos pastiches

Algunas de las nuevas bandas que están dándose a conocer en el Reino Unido durante este verano no destacan por la originalidad de su propuesta, aunque estén consiguiendo llegar tanto a los nostálgicos como a un nuevo público que no tuvo la oportunidad de acercarse a las fuentes de las que beben. A principios del mes pasado se publicaba el primer álbum de Little Boots, una nueva vuelta de tuerca a la ética DIY del punk con más de una referencia a los años ochenta, época dorada del electropop. Y hace tan sólo un par de días llegó el momento de La Roux, un dúo londinense que parece concebido para ser un vehículo del amor de sus componentes por la mencionada década.

Lejos de limitarse a buscar inspiración en la música electrónica elaborada veinte o treinta años atrás La Roux han ido más allá, abrazando el espíritu de los ochenta con un fervor digno de mejor causa. Los medios citan una larga lista de grupos con similares coordenadas sonoras pero encuentro una afinidad especial con la música de Vince Clarke y sus diversas bandas, especialmente Yazoo gracias a la conjunción de voz femenina y sintetizadores. Y es que un tema como Bulletproof además de ser una especie de puesta al día del clásico Don't Go es una canción que realmente no desentonaría si hubiera aparecido junto a ésta en Upstairs at Eric's.

Elly Jackson, vocalista de La RouxPero el sonido de La Roux no es lo único que nos transporta al pasado. El videoclip de In for the Kill rezuma añoranza por aquellos años y paradojicamente llega a ser más ochentero que muchos de los realizados entonces. Y aún a riesgo de incurrir en superficialidad suma no puedo dejar de mencionar el peinado de Elly Jackson, con un delirante flequillo ígneo que no hubiera llamado la atención en A Flock of Seagulls. Sería tentador detenerse aquí y calificar a La Roux de simples revivalistas pero grupos de mayor prestigio han cometido similares expolios. Sin embargo, el problema de La Roux es que en lugar de recoger el legado de una época sagrada e intocable como los años sesenta han seguido las enseñanzas de la que es probablemente la década más denostada en lo musical, aunque ellos mismos apuntan que no intentan ser diferentes sino hacer música pop como creen que debería hacerse. Y dejar de lado toda pretensión de originalidad para concentrarse en hacer grandes canciones es un objetivo honesto y legítimo que La Roux ha alcanzado con su primer álbum gracias a temas como Quicksand.

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