"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

18 de junio de 2009

Tan jóvenes

Suede fue una de tantas bandas saludadas en su momento por la prensa musical británica como salvadores del pop inglés, con la obligatoria apostilla de "mejor grupo de pop desde The Smiths". Sus inicios fueron ciertamente prometedores y llegaron a aparecer en la portada de la Melody Maker varios meses antes de la publicación de su primer disco, un despropósito emulado más recientemente (y salvando las distancias) por The Horrors en la New Musical Express. Tras dos álbumes y una ristra de singles de éxito fulgurante el brillo de su estrella comenzó a empañarse a causa de la traumática marcha del guitarrista Bernard Butler, cuando la grabación del mastodóntico Dog Man Star ni siquiera había concluido aún. Pero tras un breve impasse la banda aún fue capaz de publicar otros tres álbumes más que correctos y repletos de buenos momentos antes de desaparecer hace ya casi seis años.

Brett Anderson y Bernard ButlerA estas alturas ya he dejado de preguntarme qué le pudo ocurrir un grupo que tenía todo lo necesario para llegar a lo más alto: calidad suficiente como para no defraudar las expectativas creadas, un cantante con auténtica vocación de estrella del pop y el apoyo de los medios de comunicación. Una de las claves está en las reveladoras palabras de Jarvis Cocker tras la publicación del single We Are the Pigs, afirmando que realmente no importaba que fuera una canción excelente porque el grupo que la había creado ya no existía. Y es que la partida de Bernard Butler provocó una masiva pérdida de fe en la banda y Brett Anderson pasó a ser percibido como un huérfano abocado al mismo destino que Morrissey tras ser abandonado por Johnny Marr, en una época en que la credibilidad artística del ex cantante de The Smiths parecía disminuir por momentos.

A pesar de todo, el descenso de Suede a una relativa mediocridad no fue en absoluto tan pronunciado como el de Oasis con el pretenciosisímo Be Here Now y por eso resulta un poco injusto y hasta hiriente que cada vez que se habla de aquello que se vino a llamar britpop siempre salgan a relucir los viejos nombres desgastados de Blur y los propios Oasis, seguidos muy de lejos por Pulp y The Verve. Contra casi todo pronóstico Oasis siguen en activo publicando disco tras disco mientras que Blur amenazan con volver, aunque relegados al estatus de proyecto secundario para un Damon Albarn que seguirá dedicando el grueso de sus energías a Gorillaz. Mientras tanto casi nadie recuerda ya a Suede, el grupo que llegó primero y que abonó el terreno para que se pudiera hablar de una Cool Britannia en aquellos años noventa cada vez más lejanos.

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