"El Mortzestus, un velero de tres palos, tiene fama de ser una embarcación con mala estrella. Sin embargo, todo parece ir bien al principio... excepto por las sombras".

1 de junio de 2009

Cotilleo cool

Prácticamente todos sabemos por vergonzosa experiencia propia que al ser un fan total de cualquier cosa resulta imprescindible saberlo todo acerca del objeto de nuestra veneración, ya sea éste una película, un escritor o un grupo musical. Antaño había que quemarse las pestañas leyendo artículos en fanzines pésimamente fotocopiados y hoy tan sólo hay que hacer unos cuantos clics pero el principio básico de la investigación continúa siendo el mismo: leer todo lo que nuestra estrechez de miras nos permita. Pero no hay que desdeñar la posibilidad de recurrir a libros de verdad, generalmente escritos por una especie elevada de fan, experto hasta niveles académicos en ese tema que nos quita el sueño.

Por favor mátameProbablemente algo así tenía en mente justo antes de iniciar la lectura de Please Kill Me: The Uncensored Oral History of Punk, de Legs McNeil y Gillian McCain. El tema principal del libro no es otro que el punk en los Estados Unidos de los años setenta, a pesar de que mi edición británica pretenda ponerlo en duda. Johnny Rotten campa por sus respetos en la contraportada y aunque los Ramones posan muy dignamente en la mitad inferior de la portada, el resto es de color rosa chicle con el título impreso en amarillo, recordando demasiado el estilo del Nevermind the Bollocks. Con estos detalles la pérfida Albión se sitúa en cabeza, dejando atrás a esos advenedizos músicos norteamericanos y todo ello antes de que hayamos abierto el libro. Cabe añadir que la portada de la nueva edición en castellano es mucho más atractiva que la británica y la traducción parece bastante buena.

Cuando finalmente comencé a leer el libro esperaba encontrar una entretenida crónica de sexo, drogas y rock'n'roll que no se desviara mucho de las convenciones del género. Y esas expectativas iniciales no se vieron defraudadas durante las siguientes quinientas páginas aunque la falta de énfasis en el apartado del rock'n'roll me pareció francamente desazonadora. Tras comenzar narrando algunas de las hazañas de The Doors, The Velvet Underground y The Stooges como precursores de todo el asunto el libro pasa a volcarse con New York Dolls, Television, Ramones y unos cuantos grupos más con menciones muy tangenciales a The Clash y Sex Pistols.

Please kill me no pretende ser un sesudo ensayo sobre la verdadera naturaleza del punk sino algo tan primario como una colección de anécdotas sobre su época dorada contadas por las personas que las vivieron: músicos, productores, periodistas y groupies. El resultado final es bastante disperso y en general no pasa de ser un conjunto deslavazado de batallitas, aunque en ciertos momentos se convierte en un todo bastante compacto y de ritmo admirable, capaz de emocionar cuando se relatan los tristes finales de Johnny Thunders y Jerry Nolan. Pero en este mamotreto encontraremos pocos detalles sobre música aunque lo que sí descubriremos es con quien se acostaba la madre de Liv Tyler, cuales eran las drogas preferidas de Joey Ramone o en qué trabajaba James Osterberg antes de convertirse en Iggy Pop. Y si eres un fan del punk primigenio y seminal podrás dormir tranquilo sabiendo todos estos importantes detalles. De hecho, siempre los has sabido. Misión cumplida.

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