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Mostrando entradas de junio, 2009

...para en monstruos no convertirnos

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A pesar de haber sido publicado casi dos años atrás no he sido capaz de completar The Witcher hasta hace apenas una semana. La aventura ha resultado ser un soberbio videojuego de acción que sobresale en los apartados audiovisual y narrativo, rozando lo espectacular en muchas ocasiones. Unos cuantos de sus elementos hacen que se pueda considerar fácilmente como un juego de rol pero por encima de la ya clásica mejora del personaje a través de la experiencia adquirida lo que destaca es la posibilidad de tomar decisiones que tendrán importantes consecuencias en el desarrollo de la historia. Esta capacidad de decisión va más allá de la elección entre bien y mal al estilo de los juegos de BioWare: tendremos que tomar partido por uno de los dos bandos que se presentan y si nos pareciera que ninguno tiene una gran ventaja moral sobre el otro también existe la opción de permanecer neutral. Y ahí radica la grandeza de este juego, una buena historia contada derrochando matices de gris y con la c…

Tan jóvenes

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Suede fue una de tantas bandas saludadas en su momento por la prensa musical británica como salvadores del pop inglés, con la obligatoria apostilla de "mejor grupo de pop desde The Smiths". Sus inicios fueron ciertamente prometedores y llegaron a aparecer en la portada de la Melody Maker varios meses antes de la publicación de su primer disco, un despropósito emulado más recientemente (y salvando las distancias) por The Horrors en la New Musical Express. Tras dos álbumes y una ristra de singles de éxito fulgurante el brillo de su estrella comenzó a empañarse a causa de la traumática marcha del guitarrista Bernard Butler, cuando la grabación del mastodóntico Dog Man Star ni siquiera había concluido aún. Pero tras un breve impasse la banda aún fue capaz de publicar otros tres álbumes más que correctos y repletos de buenos momentos antes de desaparecer hace ya casi seis años.

A estas alturas ya he dejado de preguntarme qué le pudo ocurrir un grupo que tenía todo lo necesario par…

Arañar la superficie

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Tras treinta años en activo casi cualquier banda habrá sido capaz de ofrecer tanto lo mejor como lo peor de lo que sus componentes sean capaces. Es muy probable que también haya dejado atrás cualquier posible evolución estilística y desde luego que será casi imposible que la capacidad de sorprender continúe formando parte de su arsenal. El caso de The Cure se ajusta bastante a este patrón y en la actualidad son dueños de un sonido tan característico y personal como inmutable. Me resulta difícil ver este sonido como otra cosa que no sea pop y sin embargo es más frecuente que The Cure sean percibidos como los grandes abanderados del rock gótico, probablemente ayudados por la imagen del propio Robert Smith o de secuaces como Simon Gallup.

Esta peculiar imagen y las cualidades sombrías del grupo siempre han tenido mucho peso a la hora de buscar una categoría apropiada para The Cure. Hace tan solo unos años se habló mucho de la trilogía formada por tres álbumes que según Smith se hallaban u…

Orgulloso de ser muggle

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Se ha escrito tanto acerca de las bondades literarias o ausencia de las mismas en las novelas del ciclo de Harry Potter que debatir sobre ello ha llegado a ser casi superfluo. Existen todo tipo de críticas sobre la obra de J.K. Rowling y cada cual se centra en el elemento que considera merecedor de su justa ira o de su admiración, ya se trate de la validez de los valores expuestos, de unos imaginarios tintes satánicos o del mérito de haber conseguido que muchas personas vuelvan a leer libros. Desde luego que no hay consenso acerca de si nos hallamos ante un genuino clásico moderno o un fenómeno transitorio.

Pero uno de los aspectos que sí suelen darse por sentados sobre estas novelas es su condición de obras de fantasía, con poquísimos textos en los que tal naturaleza no sea asumida de antemano. Y sin embargo no puedo dejar de ver los elementos propiamente fantásticos que aquí se encuentran más que como algo meramente accesorio al trasfondo, con el mundo de Harry Potter presentándose a…

Mirándose los zapatos

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Frases al estilo de "todo vuelve" suenan a tópico cuando hablamos de música, a pesar de ser demasiado ciertas en muchos casos. Ignoro si se debe a alguna limitación de la música popular o al poder del hype pero es muy posible que lo que en un momento dado suena pasado de moda nos vuelva a parecer actual e imaginativo tan sólo una década más tarde. Aunque Sonic Youth nunca se fueron del todo, Cocteau Twins sí lo hicieron y desde luego que nada hacía prever el regreso triunfal de My Bloody Valentine a pesar de que aún esté por ver si lo rubricarán con la publicación de su tercer álbum. Pero lo que parecía más difícil era la aparición de nuevos acólitos de los subgéneros que los etiquetadores del reino solían llamar noise pop, shoegaze y dream pop.

Con un nombre que por su longitud podría servir de título a alguna canción de Morrissey, los neoyorquinos The Pains of Being Pure at Heart parecen estar cosechando algún éxito con un primer álbum que bebe de las fuentes mencionadas má…

El otro lado

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Neil Gaiman viene a ser a la novela fantástica lo que Tim Burton era al cine hace años, algo así como un gótico de guardia capaz de dibujar atractivas sombras sobre las cosas más cotidianas. Pero tengo que confesar que mi relación con Gaiman comenzó hace no demasiado tiempo, cuando finalmente dejé de resistirme y me hice con el primer volumen de Sandman. Admito no ser un auténtico lector de cómics y, de hecho, hasta época reciente solía referirme a ellos con bien estudiado desdén para desesperación de algunas de mis amistades. Sin embargo Sandman me pareció una obra extremadamente imaginativa y sugerente en su conjunto, que no temía perderse en abstrusas e interesantes digresiones y además osaba tratar temas de cierta profundidad dentro de un contexto fantástico. Por supuesto que mi siguiente paso estaba claro, tenía que leer alguna de las novelas de este individuo porque si había conseguido llegar a tales cotas narrativas con nada menos que un cómic, ¿qué no podría hacer con un libro…

Cotilleo cool

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Prácticamente todos sabemos por vergonzosa experiencia propia que al ser un fan total de cualquier cosa resulta imprescindible saberlo todo acerca del objeto de nuestra veneración, ya sea éste una película, un escritor o un grupo musical. Antaño había que quemarse las pestañas leyendo artículos en fanzines pésimamente fotocopiados y hoy tan sólo hay que hacer unos cuantos clics pero el principio básico de la investigación continúa siendo el mismo: leer todo lo que nuestra estrechez de miras nos permita. Pero no hay que desdeñar la posibilidad de recurrir a libros de verdad, generalmente escritos por una especie elevada de fan, experto hasta niveles académicos en ese tema que nos quita el sueño.

Probablemente algo así tenía en mente justo antes de iniciar la lectura de Please Kill Me: The Uncensored Oral History of Punk, de Legs McNeil y Gillian McCain. El tema principal del libro no es otro que el punk en los Estados Unidos de los años setenta, a pesar de que mi edición británica prete…